Al poema confío la pena de
perderte.
He de lavar mis ojos de los azules tuyos,
faros que prolongaron mi naufragio.
He de coger mi vida desecha entre tus manos,
leve jirón de niebla
que el viento entre sus alas efímeras dispersa.
Vuelva la noche a mí, muda y eterna,
del diálogo privada de soñarte,
indiferente a un día
que ha de hallarnos ajenos y distantes.
(si no deseas que el comentario se publique llena el siguiente
formulario
o envía un correo a version2003-2005
@ letrasjovenes.com)
Última
actualización del sitio: 20 de septiembre de 2004