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Sofía tiene un rostro modelado
por la dulzura y la virtud,
su faz dibuja a la alegría
su sonrisa es la espuma del mar.
La voz hermosa de Sofía,
no es menos que una melodía,
no pueden entenderla los idiotas;
pero quienes tienen el privilegio
de oír sus cantares
de ella no nos hemos de separar.
Sofía es una flor
que quiere crecer en cada corazón,
es una luz
que quiere resplandecer en cada pensamiento.
Sofía lleva la compasión
instalada en el reflejo de sus ojos
y a los hombres llama a su mesa,
deseando saciarlos de sí misma.
La verdad vive en Sofía
como la ardilla en el árbol;
en verano y en invierno
ella es el mejor refugio.
Viste la casta Sofía
de caridad y ternura
y despreciando las perlas
se adorna con la paciencia.
La desnudez de Sofía
nunca es causa de vergüenza
pues ella más que criatura
es la hija predilecta del Creador.
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