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Un minuto.
Despierta mi curiosidad
impregnada de tu espíritu,
de la atrevida juventud
que vive en el fondo de los sueños.
Un minuto.
El agua murmuraba
la gran ilusión de mis sinfonías.
Mis ideales brillan en medio
de la música de los astros
como eco en mi corazón.
Un minuto.
Una dulce luz lo ilumina todo
con tu pícara sonrisa y
un perfume salido de aquella
boca encendida por la inquietud mía.
Un minuto.
Suspirando mi vaga atonía
como una ráfaga al brillo del fuego
bajo un soplo de vasta inspiración.
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