La primera vez que te vi
eras mi cupido;
la segunda vez que te vi
me habías enamorado.
Si no fuera por ti
me hubiera equivocado.
Tus ojos son una entrada al alma.
Son tus manos las que me guían.
¡Ojalá nunca se ocultaran!
Por que me perdería.
Mi corazón lentamente pierde
ritmo
en la indefinición del pasado.
Huye la razón y explota el sentimiento,
Mariana, sino te tengo.
Has derramado lagrimas
por un beso, un abrazo o una caricia.
Tal vez podría decirte que te quiero,
pero la verdad es que te amo. |