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Es ardua labor definir lo literario, sobre todo cuando el
poeta se empeña en desmentirnos a cada momento. ¿Qué
definición podemos ofrecer que abarque las variadas
expresiones literarias que existen y han existido?
No sabemos si la poesía es oficio o inclinación
de las estrellas, pero tenemos la seguridad de que sí
es acto trascendente, actividad superior del espíritu
(aunque no exclusiva de espíritus superiores). Quizá,
como dice Sabines de la luna, alivia a los que se han intoxicado
de filosofía. Es reconstituyente del alma: trampolín
a mundos posibles que potencian nuestro ser humano.Ahora que
tanto atributo medicinal nos hace olvidar que la literatura
no siempre se ha sentido obligada a ser "útil";
por el contrario, más de un artista se ha empecinado
en hacer del verso, de la descripción, del relato,
un juego ocioso, vano divertimento propio de almas distraídas
sin mayor sentido, aparente, que el goce sensual que proporciona
la palabra escrita o hablada.
Después de todo, puede ser que eso de definir lo literario
no sea más que una actividad propia del salón
de clases, y no una necesidad literaria. Estamos seguros de
que las mejores definiciones de literatura no las encontraremos
en un libro de texto. Los poetas, el poema, pueden tener la
respuesta, que no es una ni tampoco excluyente. Dejemos que
el texto literario sea la fuente misma de la comprensión
y el disfrute.
Diciembre de 2001
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