Negro y oscuro
es el humo que traigo
corriendo por dentro ya de todo mi ser.
¿Qué no ves?
...Que me está consumiendo,
que se come mis huesos,
que ya todo está hueco debajo de esta piel.
Llegó a mi cabeza,
la llenó en un instante,
y se fue deslizando poco a poco,
y después...
al querer despertarme intenté abrir los ojos
y eran cuencas vacías,
ya sin ojos,
sin alma,
ya sin vida fingida...
de donde lentamente manaba aquel humo,
que me absorbió la vida y me dejó dormida
en una cama fría,
ya sin poder gritar,
sin poder llorar,
y con tantas ganas, amor...
de volverte a mirar.
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