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Se dice que hace miles de años existió un animal
largo y con patas.
Ese animal era muy peligroso, ya que corría muy rápido.
Un día llegó a un pueblo del antiguo oriente;
todos los habitantes se encontraban haciendo sus labores normalmente.
El jefe del pueblo cosechaba cuando se encontró al
animal; se espantó y se alejó de él;
el animal ondeaba su enorme cola sobre el campo y el jefe
se preocupaba más y más.
De pronto el animal se acercó al jefe y éste
se quedó inmóvil. Sabía que era muy peligroso
y que si lo mordía iba a morir.
Entonces el animal empezó a rodearlo, el jefe era
muy noble y no quería morir. El animal se preocupaba
por el jefe, pero también se preparaba para atacar,
de pronto, una luz muy resplandeciente que había en
el cielo, llamó al animal y le preguntó: "¿Por
qué quieres matar al hombre?" Y el animal respondió:
"No sé quién me este hablando, pero yo
de cualquier manera lo voy a matar."
Ya lo iba a tacar, cuando de pronto un rayo tocó al
animal, dejándolo sin patas; ya no pudo atacar al hombre.
El hombre, agradecido, adoró a esa voz y le dijo a
todo el pueblo que una voz lo había salvado, y todo
el pueblo adoró esa voz.
El animal desde ese día ha estado arrastrándose
hasta la actualidad, pagando así su cruel respuesta.
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