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Este relato sucedió en un pueblo muy lejano; en este
pueblo había una mujer muy bella; todos decían
que era una bruja y con sus encantos tenía enamorados
a todos los muchachos del pueblo.
A ella la llamaban la mujer de los ojos tristes, porque nadie
sabía su nombre.
A todo el que necesitaba su ayuda ahí estaba, y hasta
un día dijeron que tenía el poder de la ubicuidad
porque la vieron en el pueblo vecino y en su pueblo el mismo
día y a la misma hora.
También la veían en misa y decían que
pedía por un soldado, que era su novio y se fue a la
guerra y desde entonces no había regresado.
Un día los del pueblo la quisieron tomar presa y ahorcarla
porque decían que era bruja, pero al llegar a su casa
se dieron cuenta de que estaba en ruinas y salía un
gran ruido de ahí. Todos se asustaron y ya nunca regresaron
a ese lugar y nunca más se volvió a ver a la
mujer en ese pueblo ni en ninguno de los pueblos de los alrededores.
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