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(Se incluye el resumen de aquellos cantos que no es obligatorio
leer para este semestre) (¡Mala idea, deberían
leerlo completo!)
Rapsodia I.- La peste, la querella y la indignación
de Aquiles.
Rapsodia II.-El sueño, la prueba, el catálogo de
las naves y la enumeración de las fuerzas de los teucros
y sus aliados. La acción del poema, desde esta rapsodia
hasta la X, no obedece a un plan muy claro y aun ofrece
algunas contradicciones. La continuación natural del
primer canto sólo se reanuda en el onceno. a) El sueño:
Zeus envía a Agamemnón un sueño engañoso prometiéndole
la cercana victoria. b) Agamemnón quiere probar a sus
hombres, dándose por perdido y exhortando a todos a
abandonar la guerra, para luego, por un vuelco patético,
enardecerlos de nuevo animándolos a continuar. Odiseo
detiene a los aqueos cuando ya están de veras apunto
de darse por vencidos y embarcar de nuevo rumbo a Grecia.
Nueva asamblea para levantar los ánimos. Odiseo castiga
al "derrotista" Tersites, única voz popular que se oye
en la Ilíada contra los abusos de los jefes. c) Sea
un fragmento del texto arcaico o una interpolación posterior,
aquí aparece un catálogo de las fuerzas aqueas y troyanas,
documento en todo caso muy viejo y que nos ilustra sobre
la geografía política en los tiempos micénicos, base
de largos y eruditos estudios. Se dice que aquí se han
deslizado adiciones intencionadas para halagar orgullos
locales o que revelan las ambiciones imperialistas,
por ejemplo, de Atenas sobre Salamina. La presencia
de pueblos asiáticos entre los aliados de Troya da al
conflicto un carácter intercontinental. Ya el viejo
historiador Heródoto considera la Guerra Troyana como
uno de tantos hitos en la eterna lucha del Occidente
contra el Oriente, simbolizada en una cadena de raptos
(Ío, Europa, Medea, Helena) y que al cabo parará en
las guerras persas.
Rapsodia III.-Desafío de Paris, Helena en las murallas,
el pacto, el duelo singular, Paris y Helena, intimación
de los aqueos
Rapsodia IV.-El pacto violado, la revista militar
de Agamemnón r primeros incidentes bélicos.a) A
instancias de Hera, empeñada, en la completa ruina de
Ilión ("los dioses tienen sed"), y para que la guerra
no acabe con el cumplimiento del pacto y la derrota
virtual de Paris, Zeus encarga a Atenea que complique
la situación con algún desmán del bando troyano. Pándaro,
mal aconsejado por Atenea disfrazada de guerrero, hiere
a Menelao de un flechazo. b) Agamemnón; indignado ante
esta traición, recorre a pie las filas disponiéndose
para el ya inevitable combate. c) Los primeros incidentes
bélicos cubren el campo de cadáveres. Los hombres caen
atravesados por lanza o flecha, o bien segados por la
daga, "y la oscuridad envuelve sus ojos". La muerte
es ante todo una privación de la luz física. Los muertos,
como las avestruces, se hacen invisibles por cuanto
han dejado de ver. d) Adviértanse los incidentes de
la revista militar: Agamemnón encomia a Idomeneo, jefe
cretense; a los dos Áyax; al anciano Néstor, el veterano
de la Ilíada, siempre buen consejero, y algo gárrulo
como todos los viejos cuando insiste en recordar las
hazañas de su juventud; quiere reprender a Odiseo, que
no se apresuraba por no haber oído la orden de disponerse
a la lucha. Odiseo rechaza la reprensión, y Agamemnón
se disculpa. Quiere igualmente, en su impaciencia, reprender
al bravo Diomedes ya Esténelo. Aquél calla disciplinariamente,
pero Esténelo rechaza como injustas las palabras del
Rey de Reyes.
Rapsodia V.-Hazañas de Diomedes. En la Ilíada
hay fragmentos consagrados a las hazañas individuales
de éste o de aquel héroe. Estos apogeos heroicos se
llaman "principalías" o "aristías" La aristía de Diomedes
domina toda esta rapsodia y .la primer mitad de .la
siguiente. (La de Agamemnón ocupa la rapsodia XI; la
de Áyax, la XIII; la de Menelao, la, XVII.) Atenea infunde
ánimos a Diomedes, le concede el don de reconocer a
los dioses que andan mezclados con los hombres en el
campo de batalla, y lo alienta para que combata contra
ellos. Diomedes retrocede ante Apolo, pero hiere y expulsa
del campo a Afrodita y al propio Ares. Además de otras
proezas, da muerte al flechero Pándaro, 'el que violó
el pacto, y hiere a Eneas. Entre los incidentes secundarios,
descuella el encuentro del Heraclida Tlepólemo, nieto
de Zeus, con Sarpedón, hijo de Zeus; y además, la intervención
de Hera y Atenea por los aqueos, así como Apolo, Afrodita
y Ares han intervenido por los troyanos.
Rapsodia VI.-Adioses de Héctor y Andrómaca. a)
Esta rapsodia continúa la descripción de las hazañas
de Diomedes, desde el instante en que, con la expulsión
de Ares, los combatientes quedan entregados a sus propias
fuerzas. b) Las damas troyanas piden el favor de Atenea.
c) Hermoso encuentro entre Glauco y Diomedes que, en
medio del combate, y en nombre de la amistad que unió
a sus padres, suspenden la lucha y cambian sus armas
como una prueba de cordialidad. d) Héctor vuelve por
unas horas a la ciudad, donde su madre y las damas troyanas
imploran a Atenea. e) Héctor encuentra a Andrómaca en
las murallas. Se despiden: una de las más conmovedoras
escenas de la epopeya. Él sabe que morirá. Ella lo llora
por muerto. Su hijo Astianax, a quien pronto los aqueos
arrojarán de lo alto de los muros, se asusta y llora
ante los arreos militares de Héctor. Escena de risas
y lágrimas entremezcladas. f) Héctor y Paris vuelven
al Combate.
Rapsodia VII.-Combate entre Héctor y Áyax. a)
Llega a su ocaso el largo día de combate que comenzó
en la rapsodia II, con el duelo. singular entre Héctor,
jefe troyano y Áyax, rey de Salamina. La Ilíada es una
serie de torneos individuales en que se complace un
auditorio experto en los lances de armas. Ambos contrincantes
pelean denodadamente sin poder tocarse, aunque Áyax
domina. Los heraldos detienen el combate ante la llegada
de la noche "que quiere ser respetada". Ambos héroes
se cambian presentes y se elogian caballerescamente
al suspender el combate. b) A la mañana siguiente, aqueos
y troyanos pactan una tregua para incinerar a sus muertos,
y los aqueos levantan un muro de protección para sus
naves. Los troyanos, en tanto, resuelven devolver: las
riquezas de Helena, pero no a Helena, lo que rechazan
los aqueos. Éstos reciben provisiones de Lemnos. Al
parecer un día pasa en la incineración de los muertos,
y otro en levantar el muro aqueo.
Rapsodia VIII.-Batalla interrumpida. En la rapsodia
I, Zeus ha ofrecido a Tetis vengar el agravio infligido
a Aquiles por Agamemnón, permitiendo algún progreso
de las fuerzas troyanas. A este fin, engaña a Agamemnón
con falsas esperanzas en la rapsodia II. Después, permite
que los dioses mantengan la victoria indecisa, auxiliando
a sus respectivos favoritos. En esta VIII rapsodia Zeus
aparece ya resuelto a obrar en persona, prohíbe las
intromisiones divinas, se instala en el Monte Ida a
vigilar los combates por Sí mismo, ahuyenta con sus
rayos a los aqueos, detiene la triunfal carrera de Diomedes
y de Teucro, impide la intervención de Hera y Atenea,
permite que Héctor rechace a los aqueos y los encierre
en su fortaleza. Los troyanos se sienten. sostenidos
por Zeus, pero los detiene la llegada de la noche. Zeus
explica a los dioses sus planes: Héctor seguirá triunfando
hasta que, muerto Patroclo, Aquiles, para vengarlo,
resuelva volver al combate. Entretanto, los troyanos
tienen algún respiro, encienden fogatas y luminarias
nocturnas por precaución, desuncen los carros, ofrecen
sacrificios. Algunos dormitan junto al fuego. Destellan
las aguas junto al Escamandro.
Rapsodia IX.- Embajada a Aquiles.
Rapsodia X.- Dolonía.
Rapsodia Xl.-La gran batalla, tercera que presenciamos
en la Ilíada, va a prolongarse hasta la rapsodia XIV.
Aquí se reanuda el hilo interrumpido al acabar la rapsodia
I, y los críticos creen reconocer aquí el primitivo
estrato del poema. Es la aristía de Agamemnón que, habiendo
sido herido, tiene que retirarse. Odiseo pelea denodadamente,
y Áyax y Menelao lo salvan de un cerco de enemigos.
Todos van quedando heridos y se alejan uno tras otro.
El último, Áyax, se defiende palmo a palmo. La acción
bélica ha llegado aquí a su apogeo. Aquiles envía a
su amigo y teniente Patroclo para pedir nuevas del herido
Macaón en la tienda de Néstor, quien le aconseja que,
puesto que Aquiles se niega a combatir, permita que
Patroclo salga con los mirmidones al campo, revistiendo
los arreos de Aquiles para atemorizar a los enemigos.
De regreso a sus barracas, Patroclo se detiene a atender
a Eurípilo, otro combatiente maltrecho.
Rapsodia XII.-Lucha junto al muro. Los troyanos
logran replegar a los aqueos, según la promesa de Zeus
a Tetis al comienzo del poema, Los aqueos se encierran
tras el muro que han levantado en la rapsodia VII. Los
troyanos, en cinco poderosas columnas, llegan hasta
el muro, y son dueños del campo ("Ticomaquia").
Rapsodia XIII.-Lucha junto a .las naves. El
empellón de los troyanos repliega a los aqueos hasta
la misma playa, donde las naves son su última línea
defensiva. Alentados por Posidón en disfraz humano,
los aqueos, en un contra-ataque desesperado, logran
detener a sus perseguidores. El cretense Idomeneo y
Áyax Telamonio, en una verdadera aristía o apogeo hazañoso,
atajan a Héctor. Otras hazañas: Deífobo, Eneas, Antíloco,
Menelao.
Rapsodia XIV.-Ardid de Hera. Agamemnón, atemorizado,
plantea el desistimiento del sitio y, como de costumbre,
lo rebate Diomedes. Hera, divina hembra de sacras cóleras
y caprichosos arrebatos, resuelve amparar a los aqueos.
Ungida y perfumada, ataviada con sus mejores lujos,
ceñida con ese famoso e irresistible cinturón de Afrodita,
seduce a Zeus. Éste, ofuscado, incurre entonces en ese
error de masculina jactancia que los helenistas llaman
"el incidente de Leporello. (alusión al criado de "Don
Giovanni" en Mozart y de "Don Juan" en El libertino
de Shadwell) y, para declarar su amor a la diosa, la
compara y pone por encima de todas las hembras que antes
ha seducido. Día -la que después será esposa de Ixión;
Dánae, madre de Perseo; Europa, la hija de Fénix, Semele,
madre de Diónisio; Alcmena, madre de Héracles; Latona,
madre de Artemis y Apolo... Al fin Zeus se adormece
en brazos de Hera (Dios apátee, el despego de Dios)
y ella hace que el marítimo Posidón ayude entre tanto
a los aqueos, que al fin rechazan a los troyanos. Héctor,
herido de una pedrada por Áyax, retrocede de mala gana.
¿Por qué ha sido necesario adormecer a Zeus para lograr
alguna ventaja de los aqueos? Porque Zeus, en la rapsodia
I, ha ofrecido a Tetis, para vengar a Aquiles, hijo
de la Nereida, agraviado por Agamemnón, permitir los
progresos de las fuerzas troyanas a fin de que mejor
se sienta la falta que hace Aquiles entre los aqueos.
y esta promesa de Zeus, que simplemente retarda el inevitable
derrumbe final de Troya decretado por el destino, aún
no cesa en sus efectos.
Rapsodia XV.- Ofensiva hacia las naves. Desde
este canto hasta el XIX se desenvuelven los episodios
en tomo a Patroclo, el segundo de Aquiles, o "La Patroclea".
La suerte estaba indecisa. Pero Zeus despierta de su
sueño. Enfurecido, ordena a Posidón que se retire del
campo y manda a Apolo en ayuda de los troyanos. Héctor
-ya recuperado- ataca con redoblado denuedo a los aqueos.
En tanto, Áyax defiende bravamente las naves y salta
de una en otra como el acróbata de uno en otro caballo.
Patroclo, que salió al campo para recoger noticias en
la rapsodia XI, vuelve a la tienda de Aquiles dispuesto
a convencerlo de que abandone su "aislacionismo".
Rapsodia XVI.-Muerte de Patroclo.
Rapsodia XVII.-Aristía de Menelao.
Rapsodia XVIII.-Las armas de Aquiles. Estalla
por segunda vez la pasión de Aquiles, y esta vez al
saber la muerte de Patroclo. Su madre Tetis y un coro
de Nereidas acuden a consolarlo. Decide al fin volver
al combate, con el ánimo de vengar la muerte de su amigo.
Desde lejos, contempla el campo y lanza un tremendo
alarido de ira que espanta a los troyanos. Como sus
armas, que Patroclo había revestido, han quedado en
manos de Héctor, Tetis hace que el dios herrero, Hefesto,
fabrique para él una nueva armadura. La descripción
del escudo que éste hace para Aquiles es una noble pieza,
cuyos motivos labrados representan la vida y los usos
del pueblo aqueo. Modelo de toda literatura ulterior
sobre objetos de arte imaginarios, inspirará el poema
hesiódico del Escudo de Héracles y, en la decadencia
de las letras griegas, a través de los iconos o pinturas
fingidas de los Filóstratos, proporcionará uno de los
elementos que contribuyan al nacimiento de la novela.
Los restos de Patroclo vuelven a manos de Aquiles.
Rapsodia XIX.-"Catástrofe" o vuelco de pasiones.
Poseído de la sed de venganza, Aquiles acepta el
reconciliarse con Agamemnón. Briseida vuelve a la tienda
de Aquiles y llora sobre el cadáver de Patroclo. Aquiles
reviste su nueva armadura, sube al carro y habla a sus
caballos divinos, Janto y Balio (Bayo y Tordillo) .El
primero, dotado un instante de habla por especial merced
de Hera, culpa a Apolo del robo de las anteriores armas
de Aquiles, que Patroclo llevaba consigo y han parado
en manos de Héctor, y añade: "Por hoy, te salvaremos,
pero sábete que los dioses apresuran ya el día de tu
muerte." Nótese: a) Que ya Tetis ha prevenido a su hijo
Aquiles de que, volver al combate, significará su muerte;
b ) que, aunque Aquiles está ansioso por volver sin
más a la pelea, Odisea recuerda que es indispensable
(según el honor tradicional) reconciliarse antes formalmente
y aceptar el pago ofrecido por Agamemnón. Agamemnón
ofrece una disculpa pública, declarando que cometió
una injusticia, cegado por una mala pasión (ate); c)
que, como Aquiles se niega a comer por su estado de
dolor y pasión, Tetis lo alimenta echando en su seno
néctar y ambrosía.
Rapsodia XX.-"La Aquileida", o reaparición de Aquiles
en el combate ocupa de los cantos XX a XXIV. Aquí
empieza la cuarta gran batalla, en que se mezclan hombres
y dioses, aunque éstos pronto se retiran. Aquiles, azote
de muerte para los troyanos, a quienes barre a su paso,
está apunto de quitar la vida a Eneas, pero Posidón
lo rescata. (Gracias a lo cual,. poseemos la Eneida
de Virgilio, poema que no hubiera existido si la epopeya
homérica hace morir a Eneas en este punto.)
Rapsodia XXI.-a) Los elementos. Aquiles extermina
huestes enteras de troyanos y da muerte a varios personajes
eminentes, entre largos discursos genealógicos que son
el deleite de los comentaristas. Los elementos mismos
participan en la lucha. El río Escamandro o Janto, ayudado
por él Simois, se hincha y desborda para estorbar el
paso de Aquiles y permitir la huída de algunos troyanos.
Pero el fuego de Hefesto cae entonces sobre el río y
hace hervir y evaporar las aguas. La lucha de los elementos
compromete nuevamente a los dioses, que otra vez bajan
a probar sus armas. b) Teomaquia, ópera bufa,
combate entre los dioses, de marcado sabor cómico, parangón
del pasaje sobre "los amores de Ares y Afrodita" en
la Odisea. Atenea derriba a Ares de una pedrada. y cuando
Afrodita, sintiéndose guerrera (lo que por lo demás
corresponde a cierta tradición muy vetusta y ya borrosa
en la Ilíada) va a proteger a Ares, Atenea le aplica
un formidable golpe en el plexo solar y la deja desfallecida.
Entretanto, la madre Hera tira de las orejas a Artemis,
y Posidón y Apolo se contentan con lanzarse denuestos.
Tras el majestuoso descenso de los dioses ala tierra
en la rapsodia XX, este fragmento resulta débil, y acaso
sea .una interpolación.
Rapsodia XXII.-Muerte de Héctor.
Rapsodia XXIII.-Funerales de Patroclo.
Rapsodia XXIV.-Rescate de Héctor.
Como se ve, la Ilíada reposa sobre las siguientes
bases: la rapsodia I, que determina la acción del poema;
la IX, en que Aquiles, hasta aquí justificado, comienza
a equivocar su conducta, dando lugar al choque trágico
o conflicto entre dos energías: ni es del todo vituperable,
ni es ya del todo simpático; en la rapsodia XVI, la
testarudez de Aquiles provoca indirectamente su propio
castigo; y en la rapsodia XXII acontece la verdadera
catástrofe. Otras partes del poema desempeñan diferentes
funciones: la rapsodia III, mantiene la suspensión;
ofreciendo un posible escape a las desgracia que han
de venir; la visita de Héctor a Ilión es un mero episodio
que enriquece el conjunto; la X complementa la acción,
disipando con una hazaña la atmósfera de "derrotismo"
entre los aqueos; la XXIII nos proporciona brillantes
retratos de los varios capitanes griegos, su temperamento
y su conducta fuera de los instantes agudos del combate
o el consejo de guerra; y la XXIV ofrece un precioso
contraste entre la locura colérica de Aquiles y la magnanimidad
de que es capaz cuando "revienta el absceso patético".
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