Letras jóvenes

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La niña y el espíritu del lago


Era esa una vez, una linda niña que vivía en una enorme y hermosa casa. Cerca de ahí había un lago tan cristalino que podía reflejarse hasta un mosquito. La niña descubrió el lago cuando un día sin más que hacer fue hacía el bosque y al cabo de unos instantes lo vio e inmediatamente se enamoró de él; quedó tan sorprendida de tanta belleza que no pudo reaccionar rápidamente.

Era una sensación tan extraña la que sentía; era una calidez tan hermosa que no quería alejarse nunca de ese lugar. Pero la tarde se acercaba y tenía que regresar a su casa, entonces ella volvió a casa.

Antes de dormir se acercaba al balcón y dirigía su mirada hacia el lago que la dejó tan enamorada.

Al día siguiente ella volvió al lago, se sentía tan bien que pasaba toda la tarde observándolo y platicándole toda su vida y hablándole de sus padres. Era muy extraño, porque el lago parecía como si le escuchara y le alegrara verla tan feliz. Pero como todos los días tenia que regresar, la niña se despedía con un hermoso beso.

Así paso mucho tiempo, hasta que una noche, al estar la niña en el balcón, se vio, en dirección del lago, una luz tan brillante que alumbraba como el sol; la niña asustada corrió hacia el y al momento de llegar vio como un niño salía del lago. Ella se acercó con temor pero no le importó, en ese momento sólo le interesaba saber quien era esa persona que salía de él, cuando ya estaba lo suficiente mente cerca el niño descendió y se poso cerca de ella y le dijo: "eres la niña más hermosa que he visto en mi vida". Ella se quedo muda en ese momento, entonces el le tomo la mano y le pregunto: "¿Te gustaría ir conmigo a un lugar hermoso y maravilloso donde todo es felicidad y alegría?", ella le contestó que no podría dejar a sus padres; el comprendió, pero le dejo el corazón destrozado, entonces le dio un beso y se alejo, y como por arte de magia comenzó a desaparecer en el lago del bosque.

Después de esa noche ella siguió visitando el lago. Así pasaron los años hasta que la niña se convirtió en una hermosa señorita. Uno de esos días que ella visitaba el lago apareció de nuevo el niño, convertido ahora en un apuesto jovencito. Él le volvió a preguntar lo mismo, ella le sonrío y le contestó que lo amaba y que sí, que sí se iría con él, porque no podía vivir más sin verlo. Se tomaron de la mano; se acercaron al lago y comenzaron a flotar, al llegar al centro, comenzaron a desaparecer con un bello y tierno beso y nunca más se volvió a saber de ellos.