|
Entrevista conmigo mismo
Eran casi las dos de la mañana, salí apresurado del
antro, dejando atrás a mis amigos, el humo del cigarro y
el alcohol.
Entre en un callejón angosto. El ambiente se sentía
húmedo y desolado; aunque no me importó, ya que los
tragos que traía encima me hacían sentir valor. Con
todo esto apenas pude sentir que alguien me seguía. Podía
oír sus pasos acercándose cada vez mas a mí,
recorrí una calle más pero el o ella persistía
en seguirme, así que fastidiado, tome valor para enfrentarlo,
giré rápidamente hacia él, no pude darme cuenta
inmediatamente de quién se trataba, pues la penumbra de la
noche lo impedía, así que le pregunte:
- ¿Quién eres, qué quieres?
Él me respondió:
-Yo soy quien tú eres y quiero lo que tu quieres.
No entendí su respuesta así que decidí alejarme
lo más rápido posible; por alguna extraña razón
no me inquietaba ese extraño personaje, él continuaba
siguiéndome no le tome importancia.
Sorpresivamente él me pregunto:
-¿Por qué huyes de ti mismo?
En el momento que giré para contestar su pregunta, me quede
atónito, pues un faro de luz había iluminado su rostro.
No lo podía creer él era yo, yo era él, pensé
que esto era una clase de juego; su boca, su nariz, sus ojos todo
era igual a mí, no supe que hacer si huir o quedarme; creí
que era efecto de la borrachera, pero la calidez de su mano me demostró
lo contrario. Él me dijo:
-Huías de mí o de ti, sé que te parece muy
extraño, no soy tu gemelo ni mucho menos soy tu clon, solo
vine a aclararte algunas dudas de ti mismo.
-¿Dudas? Yo de que podría tener dudas, aclaré.
-Podríamos citar varios ejemplos: la duda que tuviste el
día que tus padres murieron en ese accidente: "¿Habré
sido buen hijo?, ¿ Mis padres me quisieron?, ¿hice
bien en fumarme ese cigarro de marihuana?, ¿qué va
hacer de mí?
En un tono muy melancólico conteste:
-Estoy solo, mi única familia a muerto, hace dos días
que no llego a casa, y día a día siento que he decepcionado
a mis padres, mi futuro es incierto y mi novia me abandonó
con mi mejor amigo.
-No me gusta oír un rió de lamentaciones; por qué
mejor no actúas para cambiar todo eso, los padres nunca se
decepcionan de sus hijos, y nunca has estado solo.
En cuanto a tu futuro, está en tus manos, yo puedo sentir
que hay esperanza, eso es lo único que nos pide Dios, esperanza,
si yo la siento tu también, búscala dentro de ti no
todo esta perdido.
Al oír estas palabras sólo pude sentir que mi vista
se nublaba, y el ruido de la voz de mi tía llamándome
a desayunar me hizo despertar. Todo había sido un sueño,
sin embargo un sudor frió recorría mi cuerpo y sabia
que nada era normal, podía sentir que en mi nacía
un sentimiento nuevo, la esperanza de cambiar mi vida. |